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viernes, 30 de marzo de 2012

The Hunger Games: La revolución está en marcha


Si de algo se ha encargado Hollywood en este último tiempo es de derrumbar cualquier tipo de expectativa en torno a un futuro que, según sus poco ocurrentes mentes, será de todo menos lindo.
Es que ya sea gracias a un virus que convierte a la gente en zombie, una invasión alienígena o un cataclismo de magnitudes bíblicas, los seres humanos estamos destinados a partir de este mundo en forma masiva y bastante dolorosa, o quedarnos para comernos unos a otros y ser explotados por el gobierno dictatorial de turno.
“Los Juegos del Hambre” (The Hunger Games) es la adaptación cinematográfica del primer libro de la exitosísima trilogía literaria homónima, creada por Suzanne Collins en el año 2008, que presenta un mundo post-apocalíptico en el que Estados Unidos ha desaparecido del mapa para dar lugar a una región conocida como Panem (vocablo probablemente extraído de la frase en latín “Panem et circenses” que significa “Pan y circo).
Y si bien en Panem no abunda el pan, algo que sobra es el circo. Y uno muy sangriento por cierto, ya que todos los años se celebran “Los Juegos del Hambre”, una especie de reality televisado y de visión obligatoria para todos los habitantes, en el que un chico y una muchacha de entre 12 y 18 años de cada uno de los doce distritos que conforman la nación, deberán enfrentarse en un combate a muerte hasta que sólo uno quede en pie.
Tanta saña del gobierno para con sus súbditos tiene un por qué: hace bastante tiempo atrás, el distrito 13 (posteriormente eliminado mediante esa costumbre tan estadounidense de bombardear todo lo que se le opone) se rebeló en contra de sus opresores.
Una vez sofocada la revuelta, las autoridades de Panem decidieron que todos los años cada distrito iba a sacrificar a dos de sus hijos para mantener sus niveles de esperanzas lo más por el suelo posible, y a modo de recordatorio de lo que no deberían volver a intentar.
Katniss Everdeen (Jennifer Lawrence) es una de las habitantes del distrito 12 (el más pobre del país) que decide presentarse como voluntaria para evitar que su indefensa hermana menor, Primrose (Willow Shields), sea masacrada en la arena.
El tributo masculino que acompañara a “Catnip” es Peeta Mellark (Josh Hutcherson) quien desde chico está enamorado de ella lo cual será rápidamente aprovechado para venderlos a la teleaudiencia como los “amantes trágicos” y así tratar de conseguir el favor de los auspiciantes.
La otra punta del infaltable triángulo amoroso es Gale Hawthorne (Liam Hemsworth), el mejor amigo de Katniss e inmejorable compañero de caza, que siente como se le retuercen las tripas cuando la ficticia parejita comienza a propiciarse arrumacos, aunque más no sea para satisfacer la voracidad del público.
El filme de Gary Ross, director que hasta ahora poseía “Alma de Héroes” (Seabiscuit) como cinta más destacada, termina siendo una adaptación correcta, pero nada más. Aquellos que se dejaron atrapar por los libros saldrán de la sala con un sabor de boca bastante agridulce ya que faltan personajes y detalles trascendentales que hicieron de la novela una saga cautivante.
Ross no le presta atención a esos monólogos internos de Katniss, tan abundantes en la obra literaria, que acercan al lector a los variados y, a veces, encontrados sentimientos de la muchacha. Quizá sea por esto que la empatía entre el espectador y el personaje representado por Jennifer Lawrence no termine de ser completa.
Como siempre, sobresaliente el trabajo de Stanley Tucci, en la piel del presentador televisivo Caesar Flickerman, y también destacados son los aportes de Elizabeth Banks y Woody Harrelson dando vida a la extravagante Effie Trinket y al borrachín Haymitch Abernathy.
En definitiva, una cinta demasiado correcta que se esfuerza por seguir los lineamientos principales de la historia, pero que por eso mismo no llega a deslumbrar al público general y, mucho menos, al que sucumbió ante los encantos del papel.
El éxito de taquilla hará que nadie se quede con las ganas de ver, en pantalla grande, el desenlace de esta espectacular historia. Sólo esperemos que las próximas entregas sean un poco más acordes a las posibilidades que brinda el relato de Suzanne Collins.
¡Qué empiecen los septuagésimo cuartos juegos del hambre! Y que la suerte esté siempre, siempre, de vuestro lado…

lunes, 27 de febrero de 2012

“Poder sin límites”: Vamos a portarnos mal


Todo freaky, nerd o amante incondicional del cómic que se precie de tal soñó alguna vez con poseer algún tipo de poder especial o capacidad extraordinaria que lo saque de su irrelevante existencia cotidiana y que le permita traspasar la inexorable barrera de la abstinencia sexual involuntaria.
Ahora bien, que pasaría si, una vez adquirido el don, hicieran oídos sordos a la advertencia repetida hasta el cansancio por Peter Parker (“un gran poder implica una gran responsabilidad”), y utilizaran sus nuevas habilidades para fastidiar a medio mundo, buscando alcanzar la dulce miel de la fama que brindan Youtube y algunas redes sociales.
Algo parecido les ocurre a Andrew (Dane DeHaan), Matt (Alex Rusell) y Steve (Michael B. Jordan) tres muchachos que, fortuitamente, se toparán con algo metido dentro de un pozo que les otorgará una serie de superpoderes que utilizarán para pasarla bien, pero a lo grande.
Como es de prever, no todo será color de rosas ya que si bien los jóvenes se divertirán provocando desmanes varios, debidamente documentados a través de una cámara de video, uno de ellos comenzará a dar señales de que algo oscuro y tenebroso se esconde detrás de sus habilidades.
Con “Poder sin límites” (Chronicle), el novato Josh Trank debuta en el mundo de los largometrajes y se lanza a contar su historia utilizando el trilladísimo recuso de la cámara en mano (género comúnmente conocido como “mockumentary” o falso documental) intentando dotarla de algún atisbo de veracidad.
No obstante lo reiterativo del formato, este filme se convierte en una grata sorpresa no sólo por brindar otra mirada sobre el cómo utilizar los poderes adquiridos (muy lejana a la que brindan las habituales “superhero movies”) sino, además, por lanzar un llamado de advertencia contra los peligros que se esconden detrás de la búsqueda de popularidad a toda costa.
A pesar de un humilde presupuesto de tan sólo 15 millones de dólares, algunos efectos son verdaderamente sorprendentes (algo se puede ver en los tráilers), pero decididamente naturales, sin todo esa pomposidad de los mega-tanques y con un final a toda orquesta.
Trank ni se preocupa en aquello que les otorgó los superpoderes a los muchachos y no pierde tiempo en tratar de buscar explicaciones racionales a algo que evidentemente no las tiene. Decide focalizar sus energías en la oscura y perturbada psicología de Andrew y en el conflicto interno que se desata en el joven a la hora de utilizar sus dones.
El rencor que Andrew siente por esa sociedad que lo marginó será más que suficiente para que más de uno encuentre cierto parentesco entre el adolescente y el Eric Lensherr que el tiempo transformaría en Magneto.
“Poder sin límites” es una cinta ideal para aquellos amantes de los superhéroes que se cansaron de ver como sus personajes favoritos salvan al mundo con trajes estrambóticos e identidades ocultas, y que andan en busca de una vuelta de tuercas para sus ya clásicas historietas.
Sin dudas, una grata sorpresa para alejarse un poco de toda la avalancha de filmes oscarizados sin resignar calidad ni entretenimiento.
Y vos, ¿ya pensaste como vas a utilizar tus superpoderes?

     

lunes, 6 de febrero de 2012

La dama de negro: terror clásico de la mano de la Hammer


Me aventuré a escribir esta nota sobre “La dama de negro” (The Woman in Black), nuevo thriller a cargo de la mítica y resucitada Hammer Films, con la firme intención de no hacer referencia al “mágico” pasado de su protagonista principal, Daniel Radcliffe.
Pero, luego de darle varias vueltas en mi cabeza, caí en la cuenta de que es prácticamente imposible hablar de cualquier proyecto que involucre al ex Harry Potter sin hacer mención al papel que lo lanzara a la fama y que lo mantuviera al tope del estrellato durante algo más de diez años. Si hasta resulta difícil ver el tráiler de esta cinta sin esperar la repentina aparición de la “Saeta de Fuego”, o de Ron y Hermione, sus inseparables amigos.
Lo cierto es que el niño ha crecido y ahora está dedicado de lleno a la ardua tarea de despegarse del personaje que tantas alegrías le dio, para no terminar convertido en el Macaulay Culkin del nuevo milenio.
Su primera incursión cinematográfica post-Hogwarts lo muestra en la piel de Arthur Kipp, un joven abogado que debe viajar de imprevisto a un pequeño pueblo inglés para hacerse cargo de los asuntos legales de un cliente que ha pasado a mejor vida.
El tema está en que, al llegar al lugar, Arthur se encuentra con que sus habitantes están siendo aterrorizados por el vengativo fantasma de una mujer desaparecida ya hace un tiempo: la famosa Dama de Negro, una especie de aparición que, si bien no es Lord Voldemort, le complicará bastante las cosas al protagonista y le hará pegar varios julepes a más de un incauto espectador.
Con este título, la Hammer apuesta fuerte a un verdadero suceso literario (escrito por Susan Hill a comienzos de los ’80) con el que espera recuperar algo de ese prestigio de épocas pasadas que la colocó en un lugar privilegiado del corazón de los fanáticos del cine de terror.
Estamos en presencia de un filme que no sorprenderá a nadie por sus giros inesperados, pero que, a pesar de ello, termina siendo una correcta adaptación en la que el suspenso y la tensión se mantienen constantes, y en la que la productora británica se muestra bastante fiel a sus austeras raíces.
La dirección recayó en manos de James Watkins, un completo ignoto para muchos, pero no para los amantes del género que ya vieron lo que es capaz de hacer con pocos recursos en la sorprendente “Silencio en el lago” (Eden Lake). El guión corre por cuenta de Jane Goldman, alguien que viene dando que hablar junto al cada vez más afianzado Matthew Vaughn (“Kick-Ass”, “X-Men: First Class”).
Con la colaboración de una correcta banda de sonido a cargo de Marco Beltrami, Watkins logra recrear una atmósfera gótica bastante densa que por momentos nos remite a obras como “Los otros” (The Others) de Alejandro Amenábar o “La leyenda del jinete sin cabeza” (Sleepy Hollow) del genial Tim Burton.
Todo esto y muy poco más le alcanza a “La dama de negro” para ser una cinta correcta que, a pesar de caer en varios clichés, cumple con unas expectativas que, por lo que se había podido observar en los adelantos, nunca fueron demasiado elevadas.
El terror vuelve a demostrar que hay algo de vida más allá de los “mockumentary” y la cámara en mano, y que se puede ser efectivo aún sin la espectacularidad de los grandes estudios hollywoodenses. Esa que tanto nos gusta, pero que a veces nos agobia.



sábado, 21 de enero de 2012

The Girl with the Dragon Tatoo: con el sello de David Fincher


A pesar que desde este espacio siempre nos hemos manifestado totalmente en contra de esta decadente tendencia hollywoodense que inunda las salas de remakes, reboots y todo un sinfín de formas de refrito fílmico; cada tanto aparecen historias cautivantes, que atrapan a millones desde las hojas de un libro, pero que, al ser adaptadas para la pantalla grande, se quedan en promesas y dejan a todo el mundo con ganas de una segunda oportunidad.
Tal fue el caso de Män som hatar kvinnor (Millenium 1: Los hombres que no amaban a las mujeres) producción sueca basada en la primera parte de la popular trilogía literaria creada Stieg Larsson, que sólo quedará en el recuerdo por haber sido el trampolín triunfal de la actriz Noomi Rapace y prácticamente nada más.
A pesar de resultar un filme mediocre (basado en una historia atrapante), este primer intento nórdico alcanzó algo parecido al éxito internacional y es por eso que las productoras estadounidenses posaron sus codiciosos ojos sobre esta nueva posibilidad de seguir engrosando sus arcas.
Pero, para suerte de todos los amantes del verdadero séptimo arte (ese que cada vez es más difícil de hallar en producciones provenientes de Estados Unidos), el proyecto recayó en manos de los popes de Columbia Pictures quienes no dudaron un instante y delegaron la dirección al gran David Fincher, alguien que de esto de los asesinos seriales sabe bastante (recuerden que fue el responsable de Seven y Zodiac)
El realizador de Fight Club (El club de la pelea)  y The Curious Case of Benjamin Button (El curioso caso de Benjamin Button) , no se conformó con hacer una simple remake sino que dotó a su obra de ese toque personal tan característico, esa mirada oscura y algo siniestra, propia de Fincher, que tan bien le sentaron a la historia y a cada uno de los personajes, en especial a la Lisbeth Salander interpretada por una irreconocible Rooney Mara.
The Girl with the Dragon Tatoo (La chica del dragón tatuado) presenta a Mikael Blomkvist (Daniel Craig), arriesgado periodista y director de la revista Millenium, quien se encuentra en una situación complicada a raíz de una denuncia por difamación que podría significar el fin de su carrera y unos cuantos años a la sombra.
En medio de esta situación, Mikael es requerido por Henrik Vanger (Christopher Plummer) para realizar una especie de biografía y de paso investigar acerca de la extraña desaparición de su sobrina Harriet, ocurrida en la isla de sueca de Hedeby hace más de 40 años.
El tema está en que a medida que avance su investigación, Mikael se verá desbordado y deberá recurrir a la invalorable ayuda de Lisbeth Salander, una hacker bastante particular que posee una increíble memoria fotográfica, una poderosa capacidad de análisis y un arraigado sentimiento antisocial que la transforman en un ser completamente inaccesible.
Para recrear la atmósfera agobiante, densa y claustrofóbica de la novela, Fincher decidió rodar en Suecia durante uno de los inviernos más fríos de los últimos años, lo que dio como resultado una Estocolmo mucho más cercana a la idea que nos hacemos todos de ella (gris y helada).
Otro de los puntos fuertes es la soberbia banda de sonido a cargo de Trent Reznor, líder de Nine Inch Nails, y Atticus Ross, quienes se habían alzado con el Oscar por la musicalización de The Social Network (Red Social), otro de los filmes que los había tenido trabajando en equipo junto al gran David.
Fincher regresa con todo para demostrar que el cine de autor sigue aún en pie gracias a honrosas y magistrales excepciones. Sólo unos pocos son capaces de tomar una historia que ya fue llevada al cine y hacer algo completamente nuevo, que se mantiene fiel a la novela, pero con esa visión propia de los grandes directores, aquella mirada única e irrepetible que aleja al cine de la mera producción industrial y lo acercan un poco más al verdadero arte, ese que tanto añoramos.



lunes, 16 de enero de 2012

Sherlock Holmes: Game of Shadows... Intriga, acción y Robert Downey Jr.


Una pipa Meerschaum humeante, un inmaculado sombrero de cazador de gamos y la frase “elemental mi querido Watson” flotando en el aire.
No es necesario ser un erudito en literatura, ni un experto en el método deductivo, para darse cuenta, al instante, que este conjunto de señas particulares corresponden a Sherlock Holmes, el detective más famoso de todos, surgido de la cabeza de Sir Arthur Conan Doyle allá por el año 1887.
Lo que muchos quizás no sepan es que ninguna de estas características, tan representativas del popular investigador, aparece mencionada en la obra de Doyle, sino que, llamativamente, son agregados que surgieron años más tarde en dramatizaciones teatrales o gracias a la ocurrencia de algún dibujante.
Mucho más acá en el tiempo, en el 2009, el director británico Guy Ritchie (famoso no sólo por sus películas sino, además, por haberse aguantado a la insoportable de Madonna durante algunos años) se encargó de hacer realidad una nueva adaptación de las andanzas de Holmes, para la pantalla grande, con su inconfundible toque distintivo y con un Robert Downey Jr. deslumbrante, con un papel hecho decididamente a su medida.
Tras el éxito de taquilla y de crítica (aunque hoy por hoy sólo importa lo primero) la inevitable secuela no se iba a hacer esperar y es por eso que, por estos días, llega a las salas de varios países Sherlock Holmes: Game of Shadows (Sherlock Holmes: Juego de sombras), esperada segunda parte en la que la sola participación del solicitado chico “Iron Man”, en el rol protagónico, resulta motivo más que suficiente para ir a verla.
En esta oportunidad, el perspicaz detective, amante de las sustancias prohibidas, deberá vérselas con su archienemigo, el profesor Moriarty (Jared Harris), personaje oscuro, dueño de un intelecto casi superior al de Holmes, pero más peligroso que una piraña en el bidet.
La muerte del príncipe heredero al trono de Austria resulta ser un simple suicidio para el inspector Lestrade (Eddie Marsan), pero no para el carismático Sherlock quien rápidamente llegará a la conclusión de que el príncipe fue asesinado y que su crimen no es más que uno de los eslabones de un maquiavélico plan ideado por la inescrupulosa mente de Moriarty.
Holmes volverá a contar con la invalorable ayuda de Watson (Jude Law) a pesar de que este se muestre más permeable a convertirse en un servicial marido que a andar resolviendo misterios junto a su camarada.
También habrá lugar para la aparición de algunos nuevos personajes como la pitonisa gitana Madam Simza (interpretada por la ascendente Noomi Rapace, famosa por su papel de Lisbeth Salander en la versión original de la saga “Millenium”) o Mycroft Holmes (Stephen Fry), hermano mayor de Sherlock, mucho más cercano en personalidad al simpático y regordete actor que al personaje descrito por Doyle en sus novelas.
En líneas generales, esta cinta termina siendo una secuela mucho más que digna, con acción a raudales, momentos de humor muy bien logrados gracias al inigualable aporte de Robert Downey Jr. y, sobre todo, con el impecable trabajo de Ritchie desde el sillón, con un notable manejo de la cámara Phantom que da como resultado una épica escena de persecución, a través de un bosque, que dejará boquiabierto a más de uno.
Las piezas están sobre el tablero. Comienza un enfrentamiento craneal entre dos de las más grandes mentes del siglo XIX, en el que no sólo estarán en juego el orgullo y el prestigio, sino también la paz mundial.
Elemental mi querido cinéfilo, no te la podes perder.


sábado, 7 de enero de 2012

The Adventures of Tintin: Aventuras animadas de ayer y hoy


Thelma y Louise, Hansel y Gretel, Iniesta y Xavi. En todos los ámbitos de la vida existen magistrales e inolvidables duplas que, gracias a su éxito y popularidad, aparecen decididamente inseparables en el imaginario colectivo, casi como si fueran una sola persona.
Es por eso que cuando allá por el año 2007, Steven Spielberg decidió unirse a Peter Jackson para darle forma a su postergado deseo de llevar a la pantalla grande a Tintín, el famoso personaje que Hergé creara hace más de 80 años, todo cinéfilo de ley supo al instante que a esa tostada le había llegado su mermelada.
Es que a la incomparable capacidad narrativa de Spielberg para contar historias plagadas de misterios y aventuras, se le sumó el inigualable virtuosismo visual de la Weta Digital (compañía de efectos especiales de Jackson, responsable de darle vida a los edénicos paisajes del universo Avatar) conformando un verdadero dream-team cinematográfico.
 The Adventures of Tintin (Las aventuras de Tintín – El secreto del unicornio) utiliza los argumentos de tres antiguas publicaciones: la que reza el subtítulo, “El tesoro de Rackham el rojo” y “El cangrejo de las pinzas de oro”.
Todo comienza cuando Tintín (Jamie Bell) compra un maravilloso y deslumbrante barco a escala. Con la ayuda de Milú, su leal y entrometida mascota, el intrépido periodista de singular peinado descubrirá que la maqueta guarda un centenario misterio que lo conducirá a un fabuloso tesoro, antigua propiedad de un sanguinario pirata conocido bajo el nombre de Rackham el Rojo (y no precisamente porque fuese fanático del Manchester United).
Como suele ocurrir en estos casos en que hay fortunas de por medio, Tintín no será el único que se embarque tras las pistas del enigma: el millonario e inescrupuloso Ivan Ivanovitch Sakharine (Daniel Craig) hará todo lo que esté a su alcance (y un poco más) para hacerse con la preciada miniatura.
Nuestro querido protagonista junto al irascible, pero bonachón Capitán Haddock (interpretado por Andy Serkis, toda una eminencia en esto del Motion Capture), comenzará con un periplo alrededor del mundo en el que irán conociendo a los integrantes de su grupo de aventuras, entre los que se destacan: los incompetentes detectives Hernández y Fernández (Simon Pegg y Nick Frost), el profesor Silvestre Tornasol (Eric Stoltz) y la poco agraciada cantante Bianca Castafiore (Kim Stengel).
Ya desde sus deslumbrantes créditos iniciales, esta primera incursión de Spielberg (como director) en la animación computarizada, nos maravilla con un despliegue visual asombroso que deja bien en claro que el afamado realizador ha sabido aprovechar al máximo cada una de las herramientas que le brinda este nuevo universo.
El filme está plagado de acción, aventuras y espectaculares escenarios, todo matizado con dosificadas intervenciones humorísticas, mayormente a cargo del Capitán Haddock. Como en muchos otros casos, el 3-D no aporta nada nuevo por lo que, teniendo en cuenta lo molestos que son los dichosos anteojitos, es preferible verla en dos dimensiones.
Una de las escenas más vertiginosas y mejor logradas del filme es la que protagonizan Tintín junto a Haddock a bordo de un sidecar, indudable guiño por parte del director, que evoca casi instantáneamente a la recordada secuencia de  Indiana Jones and the Last Crusade (Indiana Jones y la última cruzada).
Sin llegar a deslumbrar, The Adventures of Tintin ofrece casi dos horas de adrenalínico entretenimiento, ideal para comenzar el año bien arriba a la espera del aluvión de sensacionales películas que nos tiene preparadas este 2012.
Y a prepararse que si el público responde ya hay en carpeta dos secuelas: la segunda, que podría estar a cargo de Peter Jackson y la tercera con los dos “monstruos” de la dirección compartiendo el sillón.
Parece que habrá Tintín para rato…

sábado, 31 de diciembre de 2011

Anuario 2011: Lo mejor y lo peor que nos deja el año que se va

Mientras el 2011 se prepara para dar los últimos pasos que lo confinen inexorablemente a la inmortalidad de los libros de historia, nuestras vapuleadas mentes comienzan a repasar, casi en forma instintiva, los sucesos más destacados que nos deja el año que se va.
Con la intención de darles una mano a aquellos que aún no se recuperan de los excesos de alcohol, ensalada rusa y pavo relleno, intentamos realizar un breve recorrido que, sin ánimo de ser exhaustivo, pretende rememorar algunas de las superproducciones que iluminaron la pantalla grande y aquellas que nos hicieron dar ganas de arrancarnos los ojos con una cucharita de helado.
Entre lo mejor que se pudo ver en las salas este año sobresalen varios de los filmes que estuvieron nominados al Oscar a la mejor película. Si bien El discurso del rey (The King’s Speech) se alzó con la preciada estatuilla, nada tuvieron que envidiarle producciones tales como El ganador (The Fighter), El laberinto (Rabbit Hole), Lazos de sangre (Winter´s Bone ), Temple de acero (True Grit) o El cisne negro (Black Swan), esta última con la inolvidable actuación de Natalie Portman en uno de esos papeles que quedan para siempre en la memoria del espectador.
Este 2011 en el que Messi terminó de confirmar que jamás jugará en el seleccionado argentino como lo hace en el Barcelona, también se caracterizó por gran cantidad de filmes animados que captaron la atención millones de niños y la de la infinidad de adultos que los llevaron al cine para disimular que son ellos quienes la querían ver. Gato con Botas (Puss in Boots), Don Gato y su pandilla (Top Cat), Gnomeo y Julieta (Gnomeo & Juliet), Rio y Enredados (Tangled) son sólo algunos de los personajes dibujados que coparon la pantalla.
Una vez más, la falta de creatividad que afecta a los estudios hollywoodenses dio acabadas muestras de que está más fuerte que nunca, con un arsenal de secuelas atiborraron las carteleras como Cars 2, Kung Fu Panda 2, ¿Qué pasó ayer 2? (The Hangover 2), Rápidos y furiosos 5 (Fast Five), Scream 4, Actividad Paranormal 3 (Paranormal Activity 3), Happy Feet 2 y acá hago un alto porque les puedo asegurar que la lista es casi tan larga como el inventario de amantes de Berlusconi (bueno, no tanto).
El mundo heroico estuvo revolucionado gracias a la presencia de X-Men: Primera Generación (X-Men: First Class), Linterna Verde (Green Lantern), Capitán América (Capitán América: First Avenger), Thor y El Avispón Verde (The Green Hornet); filmes que no descollaron, pero que lograron saciar momentáneamente las voraces pretensiones de los fanáticos del cómic.
La ciencia ficción también dijo presente con producciones muy destacadas como Súper 8 del gran J.J. Abrams, 8 minutos antes de morir (Source Code), Gigantes de acero (Steel), Sucker Punch y todo su virtuosismo visual, o la sorprendente El planeta de los simios: Revolución (Rise of the Planet of the Apes) de la que nadie esperaba mucho.
El 2011 también quedará en el recuerdo cinéfilo como el año en que las aventuras del niño mago llegaron a su fin. Harry Potter y las reliquias de la muerte - Parte II (Harry Potter and the Deathly Hallows – Part II) fue el espectacular y merecido punto final de una de las sagas más convocantes de toda la historia que invitó a soñar a toda una generación.
Y cómo olvidarnos de Medianoche en París (Midnight in Paris), El juego de la fortuna (Moneyball), Amanecer Parte I (The Twilight Saga: Breaking Dawn – Part I), Los pitufos (The Smurfs), Transformers 3: El lado oscuro de la luna (Transformers: Dark of the Moon), Piratas del caribe: Navegando aguas misteriosas (Pirates of the Caribbean: On Stranger Tides) , El Mecánico (The Mechanic) o la bizarrísima Piraña 3D (Piranha).
Aún quedan muchas más, pero ya nos queda chico el espacio para tanto cine. Y a prepararse porque el 2012 se viene con todo, con títulos muy esperados como Los Vengadores (The Avengers), El caballero de la noche asciende (Dark Knight Rises), el reboot de Spider-Man (The Amazing Spider-Man) o Furia de Titanes 2 (Wrath of the Titans).
Sin pretender entrar en la sensiblería barata de las peores cintas románticas, quiero aprovechar estas últimas líneas para desearles a todos un muy feliz fin de año y que el 2012 nos encuentre nuevamente juntos, compartiendo mucho más sobre este amado séptimo arte que nos alegra la vida y que tanto, pero tanto nos apasiona.

lunes, 19 de diciembre de 2011

The Thing: Una cosa maravillosa y mortal

Las fiestas están a la vuelta de la esquina y en estos días en que la gente va por la vida como desquiciada, dando rienda suelta a su más ruin espíritu consumista, encontrar algo decente en el cine es tanto o más difícil que hallar una persona honesta en el Congreso de la Nación.
Ante un panorama tan desolador como el que ofrece hoy por hoy la vapuleada cartelera cinematográfica, escribir una nota se vuelve verdaderamente trabajo insalubre.
Es por eso que, ante la inexistencia de algo mejor, me decidí a hablarles un poco acerca de The Thing  (La cosa del otro mundo) , no tanto por su presente (bastante tedioso y poco innovador), sino por un pasado glorioso que la consagró como una pionera del género y que, con el paso del tiempo, la posicionó en el podio de los filmes de culto.
La que ustedes podrán contemplar por estos días, en su sala amiga, no es otra cosa (valga la redundancia) que un intento de precuela de la inmortal The Thing (El enigma de otro mundo) , obra maestra del terror de la década del ’80, a cargo del inacabable John Carpenter.
Lo que quizás algún desprevenido no sepa es que el filme de Carpenter era a su vez una remake de The Thing from Another World (El enigma de otro mundo), producción a cargo de Christian Nyby (supervisado bien de cerca por el gran Howard Hawks) que, allá por el año 1951, abría las puertas del séptimo arte a las invasiones extraterrestres.
La versión que hoy nos trae el ignoto Matthijs van Heijningeen Jr. intenta dar cuenta de los orígenes de la extraña criatura que tiene por costumbre adoptar la apariencia de los seres humanos y acabar con todo lo que se encuentre a su alrededor, todo de la manera más macabra y sanguinaria posible.
La paleontóloga Kate Lloyd (Mary Elizabeth Winstead) sale como loca hacía la Antártida cuando le dicen que han encontrado algo que revolucionará el mundo de la ciencia. No, no se trata de los pingüinos bailarines de Happy Feet sino de una nave espacial, con su extravagante tripulante atrapado en un bloque de hielo.
El asunto se pondrá heavy cuando el macabro ser intergaláctico se descongele (ojo, en esta ocasión el calentamiento global no tiene nada que ver) y, al mejor estilo Mystique de los X-Men, empiece a despacharse uno a uno a los doctores adquiriendo su semblanza, despertando, entre todos los integrantes de la base noruega, un clima más denso que Michael Bubble enamorado.
Una de las curiosidades es que, al igual que la cinta de Carpenter, el rodaje se realizó en suelo canadiense. Parece ser que los gélidos terrenos del país con la gente más anodina del mundo resultaron el escenario ideal para darle marco a esta asfixiante y enrevesada historia.
A pesar de que su nombre indique lo contrario, quienes se animen a verla no se encontrarán con nada del otro mundo, sólo una nueva precuela totalmente prescindible que cumple con la premisa de todos los refritos actuales: defraudar.
Así que si aún no se decidió, piénselo bien. Quizás sea mejor dedicarle algo de tiempo al relleno del pavo, a la ubicación de los Reyes Magos en el pesebre o a determinar con quién se va a pelear en la mesa navideña después de la quinta copa de champagne. Quizás sólo por esta vez sea mejor dejar la visita al cine para más adelante…

lunes, 5 de diciembre de 2011

Puss in Boots (Gato con botas): Me pareció ver un lindo gatito

Tendríamos que remitirnos al gracioso Mike Wazowski de Monsters Inc. (Monstruos S.A.), al accidentado Scrat de Ice Age (La Era del hielo) o a los maníacos pingüinos de Madagascar para encontrar personajes secundarios de filmes animados que le puedan hacer algo de sombra a la amplia notoriedad alcanzada por el Gato con Botas tras su paso por Shrek, la inolvidable saga del ogro verde.
Es que esa mirada compradora y ese inconfundible acento español hicieron del felino interpretado por Antonio Banderas, uno de los preferidos por el público de todas las edades y, sobre todo, por una platea femenina que terminó sucumbiendo ante el encanto de ese par de ojos negros.
Tal fue la repercusión lograda por el menino de pelaje anaranjado que, a diferencia de otros segundones, obtuvo su ansiado rol protagónico en una nueva aventura que intentará dar cuenta de su vida antes del inolvidable encuentro con Shrek, Burro y compañía.
Sí, señores. Al igual que Wolverine, el querido espadachín (de garras un tanto menos intimidantes que las del personaje de la Marvel) tendrá su “Orígenes” en el cual, entre otras cosas, nos enteraremos cómo llegó a calzarse esas botas de caña larga y a convertirse en un forajido de armas tomar.
Mucho antes de sumarse a la banda del ogro, el micifuz contaba con la admiración de su pueblo hasta que una inesperada traición hizo que su reputación cayera a niveles más bajos que la de Silvio Berlusconi, perdiendo así todo el cariño y el respeto de su gente.
Tras varios años en la clandestinidad, nuestro héroe tendrá la oportunidad de redimirse mediante un peligroso trabajo: hacerse con las habichuelas mágicas de Jack y Jill (Billy Bob Thornton y Amy Sedaris) y así evitar que este dúo de rufianes llegue al castillo del gigante y se adueñe del ganso de los huevos de oro.
Habitué de los tríos, el querido Gato unirá fuerzas con la atractiva Kitty Softpaws (Salma Hayek) y el poco fiable Humpty Dumpty (con la voz del hilarante Zack Galifianakis), en una historia delirante y efectiva que, a pesar de generar varias carcajadas, no alcanza el status de los grandes logros de la animación contemporánea.
El director responsable de este spin-off es Chris Miller, realizador de Shrek the Third (Shrek tercero) y de Cloudy with a Chance of Meatballs (Lluvia de hamburguesas), quien, al igual que en la saga del ogro más entrañable, utiliza grandes clásicos de la literatura infantil como “Jack y las habichuelas mágicas”, de Hans Christian Anderson, aunque, claro está, con una graciosa y ocurrente vuelta de tuercas.
Muéranse de envidia Tom y Sylvestre, gatos del montón que malgastaron su tiempo persiguiendo a indefensos ratones y enclenques aves domesticas, dejándose llevar por sus más bajos instintos.
Llega un gatito, con alma de león, que le demostrará a todo el mundo que tiene las botas bien puestas para hacerle frente a toda clase de peligros sin siquiera poner en riesgo una sola de sus nueve vidas.
¿Será este el punto de partida de una nueva saga animada? El tiempo y la taquilla lo dirán…


Fuente: imdb.es

jueves, 24 de noviembre de 2011

"Happy Feet 2": Los pingüinos rompen el hielo

Un cancino y chaplinesco andar por tierra le valieron a los pingüinos el imborrable mote de “pájaro bobo”, pseudónimo que carece de sentido cuando los vemos desplazarse bajo el agua a velocidades que podrían dejar boquiabierto al mismísimo Michael Phelps.
En materia cinematográfica, el año 2006 fue el elegido para hacer un poco de justicia con estas aves, gracias a Happy Feet, filme que no sólo logró alzarse con el Oscar a Mejor Película Animada, sino que, además, mostró con gracia las virtudes danzarinas y coreográficas de los emplumados.
Tal fue el éxito de esta especie de “Fama” antártica que, por estos días, la Warner presenta Happy Feet 2, esperada secuela nuevamente a cargo de la leyenda australiana George Miller, el mismo que nos introdujera de lleno en el futuro post-apocalíptico de Mad Max y en las andanzas de  Witches of Eastwick (Las Brujas de Eastwick).
En esta ocasión, Mumble (Elijah Wood), el obsesionado bailarín que deslumbró a todos en la primera entrega, se encuentra con que su pequeño hijo, Erik (Ava Acres), tiene menos movilidad que la defensa del seleccionado argentino de fútbol y que, además, le tiene algo de fobia a esto de las danzas grupales, motivos de sobra para que tengan varios encontronazos.
En una de esas clásicas echadas en cara que todo adolescente suele tener con su padre, el polluelo se manda a mudar del nido, encontrándose en su camino con otro pingüino (por lo menos eso es lo que aparenta) que sabe volar y que termina convirtiéndose prontamente en su héroe y su modelo a seguir. Pero las incontrolables fuerzas de la naturaleza harán de las suyas para mostrarle a Erik de qué está hecho su padre.
Al estilo Ice Age (La Era del hielo) con el sufrido de Scrat, también habrá lugar para una historia que transcurrirá en paralelo a la de las aves acuáticas. Sus protagonistas son Will y Bill, dos simpáticos y diminutos krill, con las voces de Brad Pitt y Matt Damon, que, cansados de ocupar el último eslabón de la cadena alimentaria, deciden abandonar a su grupo y aventurarse mar adentro en busca de emociones.
Al igual que en la primera parte, la temática ecológica está muy presente, al punto que el calentamiento global termina siendo el villano principal de la película. Además habrá tiempo para algunas eficientes, pero contadas cuotas de humor, y para una versión decididamente antológica de Under Pressure, el inmortal tema que compusiera Queen junto a David Bowie.
Aquellos que se animen a este musical polar podrán disfrutar en la previa del corto Daffy´s Rhapsody, una nueva aventura del pato más desafortunado del reino animal que, nuevamente, deberá tratar de escapar de la poca puntería de Elmer, todo esto en el marco de una bonita comedia musical.
Happy Feet 2 tiene los ingredientes necesarios para entretener a chicos y grandes, con una simpática historia que enaltece valores como la amistad, la solidaridad y la familia, al son de clásicos de todos los tiempos.
Llegó la hora de mover los pies (patas, aletas o lo que fuere) para tratar de seguir el paso de estos pingüinos que no necesitan esforzarse mucho para demostrar que están muy por encima de grupos de adolescentes alborotados hormonalmente como las estrellitas de High Musical o el recordado Menudo (con Ricky Martin y todo).
Eso sí, olvídense de la ropa informal. La ocasión y estas distinguidas aves exigen que vistamos de frac.

viernes, 18 de noviembre de 2011

"Amanecer - Parte 1": A no desesperar que ya se termina



Hay quienes sostienen con fervor (y miles de divorcio parecen confirmarlo) que del amor al odio hay tan sólo un paso.
Pues bien, si trasladásemos este popular refrán al mundo del séptimo arte, no caben dudas que “La Saga Crepúsculo” (The Twilight Saga), estaría ubicada en esa exigua distancia que separa tan disímiles y contrapuestos sentimientos.
Es que desde el 2008, año en que la “fiebre vampírica” se trasladó a la pantalla grande, las andanzas de Edward, Bella y compañía han captado la atención de millones de fanáticos, pero, también, la de igual cantidad de detractores que alzaron sus voces contra las nulas capacidades histriónicas de sus protagonistas y la inexistente actividad sexual de los adolescentes más castos de la historia del cine.
Finalmente, por estos días, se produce un acontecimiento largamente esperado por ambos bandos aunque por motivos bien distintos. Sí, la historia de chupasangres más tediosa de todas llega a  un desenlace que, continuando con la tendencia impuesta por “Harry Potter”, será presentado en dos insufribles entregas.
Después de tanto esperar, Bella Swan (Kristen Stewart) dará el sí más importante de todos para, por fin, dar rienda suelta a sus más bajos instintos y ver de que está hecho el carilindo de Edward Cullen (Robert Pattinson). Eso sí, es probable que tenga que cambiar su omnívora dieta por una mucho más monótona a base de pura hemoglobina.
Como era de esperar, el enlace entre los tórtolos sacará de las casillas al pobre de Jacob (Taylor Lautner) quien verá como, de este modo, se desvanecen las escasas esperanzas de que Bella se fije en él. Ni que hablar cuando se entere que el colmilludo es todo un semental y que en el primer intento dejó embarazada a la chica que le quitaba el sueño.       
Pero lo peor del caso no será la pérdida de intimidad de la reciente pareja ante la llegada del primogénito, sino que, la dulce criatura que Bella lleva en su vientre, comenzará a chuparla como a una naranja poniendo en peligro su vida.
El rodaje de “Amanecer – Parte 1” (The Twilight Saga: Breaking Dawn – Part 1) comenzó a principios de noviembre en algunos paradisíacos parajes de Brasil. Las primeras tomas se realizaron en la localidad de Lapa, Río de Janeiro, y para las fogosas escenas del ansiado encontronazo se eligieron los bellos escenarios naturales Paraty. Una cascada y una imponente mansión sobre la playa de Saco de Mamanguá fueron testigos privilegiados de la pasión y el desenfreno que generaron años de abstinencia.
Tras el paso de Catherine Hardwicke, Chris Weitz y David Slade, como directores de las anteriores entregas, la gente de Summit posó sus ojos en Bill Condon (paradójicamente, lo que los muchachos no utilizaron en su primera vez) para que se hiciera cargo del sensacional broche de oro.
Un mar de interrogantes se cierne ahora sobre la flamante pareja: ¿Podrán finalmente ser felices y comer perdices (vivas)? ¿Qué pensará el bueno de Edward si el vástago que lleva Bella en sus entrañas sale peludito y con cara de cachorro de siberiano? ¿Continuará Bella con ganas de que le claven los colmillos después de la primera vez?
Varias incertidumbres y una única y gratificante certeza: aunque aún resta un último capítulo, los mojigatos vampiros de Crepúsculo comienzan a ver salir el sol por última vez.  

 

lunes, 25 de abril de 2011

Red Ridding Hood: Una caperucita muy poco roja



En sus orígenes, la mayoría de los cuentos infantiles que el paso del tiempo transformó en grandes clásicos, estaban bastante alejados de la inocencia que les prodigó la oportunista pluma de los Hermanos Grimm.
En la versión original de Pulgarcito, por ejemplo, el diminuto niño era el menor de siete hermanos a los que sus padres, una pobre pareja de leñadores, decidían abandonar en el bosque debido a que no tenían los recursos para darles de comer.
Por su parte, la Caperucita Roja de Charles Perrault era devorada junto a su abuela por el lobo sin que haya leñador o cazador alguno que llegue a rescatarlas. Sin lugar a dudas, un final poco feliz para los más niños, pero seguramente mucho más aleccionador.
Si bien Red Ridding Hood (La chica de la capa roja), esta nueva versión cinematográfica de las andanzas de Caperucita, fue largamente promocionada como una adaptación oscura y adulta del cuento, el resultado final se queda a medias aguas y termina siendo lo que muchos temían antes de verla, una nueva historia de histeriqueo sexual adolescente.
Lamentablemente, la directora Catherine Hardwicke recae en la misma fórmula que tanto resultado le diera a nivel taquilla y termina ofreciendo una versión acrepusculada (permítaseme el término) del clásico infantil en la que no faltan los jóvenes carilindos, los triángulos amorosos y los seres fantásticos amantes de la sangre humana.
La historia transcurre en Daggerhorn, un pequeño poblado del siglo XVIII que desde hace algún tiempo es acosado por un hombre lobo con el que mantienen una especie de tregua sacrificando mensualmente algún animalito. El tema es que, con la llegada de la luna roja, la bestia decide cambiar de plato y comienza a engullirse a los pobres pueblerinos.  
En medio de la hecatombe, Valerie (Amanda Seyfried) busca la forma de mandarse a mudar junto a su verdadero amor, Peter (Shiloh Fernández), ya que la interesada de su madre (Virginia Madsen) acaba de prometérsela a Henry (Max Irons), el joven más acaudalado del lugar.
Como si esto fuera poco, el padre Solomon (Gary Oldman), un cura bastante extremista empecinado en dar caza al monstruo, llegará a Daggerhorn con la noticia de que el licántropo vive entre ellos, por lo que, a partir de ese momento, todos serán sospechosos.
Lo más destacable del filme viene por el lado de lo visual, con unos escenarios naturales cautivantes que otorgan un marco más que apropiado para el desarrollo de la historia. El pobre argumento alcanza por momentos algunos atisbos de intriga y suspenso, aunque no deja de ser bastante previsible.
En definitiva, Red Ridding Hood (La chica de la capa roja) es una película que entretiene, pero que no llena. Al final, los tres cerditos tenían razón: ¿Quién teme al lobo feroz?. Parece que las hermosas adolescentes, ya no...

jueves, 19 de agosto de 2010

Despicable Me: Un malo no tan malo


No son pocos los grandes pensadores que, a lo largo de la historia, han afirmado que para triunfar en la vida es necesario plantearse grandes metas y objetivos. Pero parece que Gru, el segundo villano en la escala de malosos mundiales, se toma estas palabras al pie de la letra y decide robarse la luna (¡!) para destronar a su archirrival, Vector, de la cima del top ten de la maldad.
Claro está que tamaño atraco no será para nada sencillo, no por la magnitud del ilícito ni porque deba luchar contra una legión de superhéroes, sino porque en el camino aparecerán tres pequeñas huerfanitas (Agnes, Edith y Margo) que creen que en el fondo Gru es más tierno que el pan lactal y que podría ser el padre que andan buscando.
Un párrafo aparte, merecen los secuaces de Gru: los Minions. Además de poseer una base súper secreta equipada con un poderoso arsenal de armas y rayos de todo tipo, el maléfico segundón cuenta con un séquito personal de chizitos parlanchines, muy traviesos, pero bastante torpes, que cual conejillos de indias aceptarán someterse a cuanto experimento se le cruce por la cabeza a nuestro maquiavélico protagonista.
Despicable Me (Mi Villano Favorito ) es la primera producción de Illumination Entertaiment y la primera película animada que distribuye el estudio Universal. La dirección corre por cuenta de Pierre Coffin y Chris Renaud (además aportan sus voces para algunos de los Minions), este último estuvo involucrado en otras películas de animación como La Era del Hielo 2 y 3.
Esta película cuenta con las voces de Steve Carrell (el genial comediante protagonista de Virgen a los 40) como Gru, Jason Segel como Vector, Russell Brand como el Dr. Nefario y la eterna Julie Andrews como la insoportable madre de Gru, entre otros.
Si bien Despicable Me (Mi Villano Favorito) cumple con su objetivo y logra arrancar varias risas al público infantil y al que no lo es tanto, la originalidad de esta cinta no aparece desde el plano visual sino desde un guión que apuesta a lo políticamente incorrecto: colocar como personaje principal de un film de animación a un villano que además carga con una infinidad de traumas generados, en mayor medida, por su madre.
Habrá que convencerse y hacer caso a aquella vieja máxima que señala que todo tiempo pasado fue mejor. Por lo menos, en materia de maldad, villanos eran los de antes.

Ficha técnica

Dirección: Pierre Coffin, Chris Renaud.
Guión: Ken Daurio, Sregio Pablos, Cinco Paul.
País: Estados Unidos
Duración: 95 min.
Reparto (Voces): Steve Carrell (Gru), Jason Segel (Vector), Russell Brand (Dr. Nefario), Julie Andrews (Madre de Gru), Will Arnett (Mr. Perkins), Kristen Wiig (Miss Hattie), Miranda Cosgrove (Margo), Dana Gaier (Edith), Elsie Fisher (Agnes).

Fuente: imdb.es  


 
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